25 de juliol de 2012


CUANDO el tiempo no era tiempo
sino solo el movimiento de las sombras,
mirar el horizonte era alcanzar con la mano el
              quebrado silencio,
la unidad de todo lo percibido,
el esfuerzo sin rostro,
mientras el dolor era la costumbre,
la aceptación,
la parte derrumbada de la casa.
 FERNANDO SARRÍA


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